OMEGA 3 DE ORIGEN VEGETAL VS. OMEGA 3 DE ORIGEN MARINO

Por Fuente: Lic. Nut. Josué Rodríguez Sosa Máster Internacional en Nutrición y Dietética

•Junio 25, 2015•

OMEGA 3 DE ORIGEN VEGETAL VS. OMEGA 3 DE ORIGEN MARINO

Para un mayor entendimiento del siguiente artículo es conveniente recordar que los omega 3 son un tipo de grasa llamada “esencial”

Mucho se ha hablado en los últimos años acerca del Omega 3 en el contexto nutricional de muchos países. Generalmente se hace referencia a un sinfín de beneficios que un número importante de estudios han probado a lo largo y ancho del planeta; entre estos se encuentran favorecer el desarrollo del sistema nervioso, incluyendo el funcionamiento de los nervios y la retina, así como la prevención y tratamiento de enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes, depresión, fibrosis quística, artritis, entre otras.

Para un mayor entendimiento del siguiente artículo es conveniente recordar que los omega 3 son un tipo de grasa llamada “esencial” debido a que obligatoriamente debe ser aportada por la alimentación diaria y/o el consumo de determinados suplementos alimenticios. Recuérdese que también existe la grasa llamada “no esencial” que es aquella que sin recibirla de los alimentos el cuerpo humano puede fabricarla sin mayor problema, este es el caso del colesterol.

Volviendo a lo que nos ocupa, los ácidos grasos omega 3 se encuentran en un reducido número de alimentos, hecho que puede favorecer su deficiencia nutricional y predisponer al desarrollo de ciertas enfermedades. Los ácidos omega 3 son básicamente de 3 de tipos: ácido alfa-linolénico (ALA), ácido Eicosapentanoico (EPA) y ácido Docosaexanoico (DHA). Junto con el otro grupo de ácidos grasos esenciales para nuestro cuerpo, la serie omega 6, los dos últimos (EPA Y DHA) son también llamados ácidos grasos poliinsaturados.
Una vez dentro del organismo, el ácido alfa-linolénico (ALA) es básicamente el precursor de los ácidos grasos eicosapentanoico (EPA) y docosaexanoico (DHA), esa es la razón por la que EPA y DHA son también conocidos como ácidos omega 3 de cadena larga, puesto que su estructura es más larga que la del alfa-linolénico (ALA). Lo que quiero decir es que podemos obtener EPA y DHA externamente pero también pueden derivarse de ALA, aunque como veremos más adelante no se trata de una vía metabólica muy redituable.

El ácido alfa-linolénico (ALA) se encuentra fundamentalmente en el aceite de semillas vegetales como el lino, la chía y el sacha inchi, pero también en los aceites de soya y canola; en tanto que los ácidos grasos eicosapentanoico (EPA) y docosaexanoico (DHA) están presentes exclusivamente en los aceites de pescado azul y en la leche materna.

Con bastante frecuencia puede escucharse que la serie omega 3 es benéfica para la salud cardiovascular, sin embargo, hay que destacar que los únicos ácidos grasos verdaderamente benéficos para el corazón son EPA y DHA, es decir, el aceite natural de pescado, puesto que el omega 3 de origen vegetal (ALA) apenas puede convertirse en sus derivados más largos (EPA Y DHA) en un porcentaje que difícilmente supera el 10%. Por si fuera poco, solamente una mínima cantidad de ALA convertida en EPA puede reconvertirse en DHA.
Con esto debe quedar claro que la gran mayoría del omega 3 de origen vegetal es utilizado por el cuerpo como fuente de energía, en tanto que cuando se consume EPA y DHA de aceite de pescado son absorbidos inmediatamente por los tejidos sin sufrir proceso alguno de oxidación. De este modo, los ácidos grasos eicosapentanoico (EPA) y docosaexanoico (DHA) están listos para estabilizar el ritmo cardiaco, frenar la respuesta inflamatoria del organismo y mejorar el flujo de la sangre.

En el caso de los aceites vegetales comestibles existe otro inconveniente, siempre están acompañados de ácidos grasos tipo omega 6, que aunque también son “esenciales” para el cuerpo humano, generalmente los consumimos en abundancia de modo que cantidades adicionales de omega 6 contribuyen al desequilibrio en el consumo de omega 6/omega 3 que caracteriza a la población occidental, esto en vista que nuestras sociedades mantienen un bajo consumo de pescado.

Para finalizar, recordemos que los Omega-3 del aceite de pescado (EPA y DHA) tienen funciones especiales en el cuerpo. El DHA está altamente concentrado en el cerebro, en donde ayuda a las células del cerebro a comunicarse entre ellas y las protege de las substancias dañinas como las que favorecen la enfermedad de Alzheimer. También se concentra en la retina de los ojos en donde es crítico para la función visual. Por otro lado, el EPA es necesario para tener vasos sanguíneos saludables, conservar la salud del corazón y la función cerebral. Así mismo, posee propiedades anti-inflamatorias y anticoagulantes que también favorecen un cerebro y un corazón saludables.

Recientemente la American Heart Association (AHA) estableció que la ingesta recomendada para la serie omega 3 es de 1 a 2 gramos diarios para pacientes con diabetes o enfermedad cardiaca y de 2 a 4 gramos para aquellos que necesiten disminuir sus triglicéridos en sangre. Aprovechamos para informarles que hemos sacado al mercado la nueva versión de Omega 3, Aceite Natural de pescado Pronat que ofrece 342 mg de EPA y 513 mg de DHA por cada 3 cápsulas. Igualmente, seguimos contando con nuestro tradicional salmón Plus Pronat que ha beneficiado a miles de Mexicanos.


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